El Mañana Ya Está Aquí

"Futurama": el creador de "Los Simpsons", Matt Groening, imaginó un porvenir cargado de ironía en su nueva serie.
Las cosas no pintan muy bien para Fry. Trabaja en Nueva York como repartidor a domicilio de una pizzería que le prohíbe recibir propinas, su novia acaba de dejarlo y, para colmo, le roban la bicicleta que utiliza para hacer su trabajo.

En la noche del 31 de diciembre de 1999, cuando todo es festejo, Fry lleva un pedido a un laboratorio criogénico (que mantiene personas congeladas, listas para ser revividas en el futuro) y cae por accidente en una de esas cabinas, de la que despierta exactamente mil años después, en el escenario de "Futurama".

Hay muchas cosas de nuestros días que perduran en este imaginario fin del siguiente milenio dibujado por el talentoso Matt Groening, el creador de "Los Simpsons":no cesa el desorden en el tránsito, los muros rebosan de publicidad y los bares siguen cumpliendo su función.

Lo mismo ocurre con los museos, aunque en este mundo futuro su atracción principal consiste en exhibir las cabezas de los personajes más famosos del pasado, con las que se puede conversar. No faltan Leonard Nimoy, Barbra Streisand, el mismísimo Groening y hasta el ex presidente norteamericano Richard Nixon, al que Fry identifica como "el más corrupto de la historia".

Cosas que cambian

Pero también hay cosas muy distintas:la gente se desplaza a través de tubos neumáticos y puede optar por una muerte lenta y cruenta u otra rápida y sin dolor, por sólo 25 centavos, en cabinas de suicidio.

Lejos de encontrar una nueva oportunidad, Fry termina obligado por las autoridades a cumplir un mandato ("vas a hacer lo que tienes que hacer") que determinó que nuestro héroe está destinado de por vida a ser... repartidor. Ayudado por Leela (una extraterrestre cíclope que renuncia a cumplir tareas represivas) y Bender (un robot con tendencias alcohólicas y depresivas), Fry encuentra en la nave del profesor Farnsworth (pariente lejano suyo) el vehículo para escapar. No de su destino de repartidor, porque se dedicará a distribuir paquetes y envíos hacia los rincones galácticos más remotos, sino del gobierno, que desde ahora califica a Fry y a sus amigos como desertores y rebeldes.

No es difícil reconocer en esta nueva serie animada, que desde anteanoche emite el canal de cable Fox, el sello inconfundible de Groening. El perfil de los personajes, el cambio permanente de situaciones mediante instancias plenas de humor y las constantes (e irónicas) apelaciones a la actualidad están muy presentes en esta nueva aventura animada.

Groening se vale de permanentes y burlonas referencias a la política norteamericana, de guiños y cicitas sobre films muy recordados ("Viaje a las estrellas", "Alien", "La guerra de las galaxias") y de varios exactos momentos de inspirado humor, y vuelve a apuntar aquí a una sociedad que, en el presente o en el futuro, no cesa de convertir en hostiles a sus protagonistas. "Futurama" puede imaginarse perfectamente como el futuro perfil que tendrá Springfield, la ciudad en la que residen los Simpsons.

Groening se aleja de las utópicas sociedades perfectas como de los retratos apocalípticos, y se acerca, en cambio, a una mirada sarcástica y socarrona de una realidad que, en algunas situaciones esenciales, perdura más allá del paso del tiempo. Y promete, a partir de este promisorio viaje inaugural, un recorrido por el futuro con más de una razón para divertirse genuinamente.

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